Eran cien ovejas


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Eran cien ovejas que un pastor tenía
                                D
eran cien ovejas que a pastar sacó
                              D7     G   Gm  
sucedió una tarde que al contarlas todas
            D               A7
le faltaba una, le faltaba una
           D
y triste lloró.

              A7                   D
Las noventa y nueve dejó en el aprisco
              A7                D
y por las mantañas a buscarlas fue
                      D7           G  Gm
la encontró perdida temblando de frío
            D                     A7
curó sus heridas, la puso en sus hombros,
              D
y al redil volvió.


Está triste historia vuelve a repetirse
cada nueva oveja que perdidda va
sin Dios, sin consuelo, sola por el mundo
sin Dios, sin consuelo, sin Dios sin consuelo
y sin su perdón.